Pablo Bengoechea fue campeón con Alianza Lima en 2017. (Foto: GEC)
Pablo Bengoechea fue campeón con Alianza Lima en 2017. (Foto: GEC)

En Los Aromos, lugar de concentración de Peñarol, vive : mide más de tres metros y está diseñado con metales que los hinchas recolectaron. Y si bien aquel monumento refleja la estrecha relación que existe entre el técnico y el club uruguayo, queda claro que en el corazón del ‘Profesor’ también hay un rincón de color azul y blanco: casi cinco meses después desde que se le vio por última vez con el buzo de , en una entrevista con el periodista César Vivar, contó detalles de su salida, analizó un escenario positivo en el equipo de Mario Salas y hasta confesó que los clásicos, más allá del respeto por Universitario, siempre los verá desde aquella tribuna que lo acompañó a partir del 2017.

El clásico del pasado 8 de marzo fue el último partido para usted y también para Gregorio Pérez: ¿aún lo tiene en la cabeza, más allá de la molestia de lo que significa perder un partido de esa naturaleza (Universitario ganó 2-0)?

No hay duda de que uno piensa en ese momento. Después del partido de Libertadores (perdió 1-0 con Nacional de Uruguay), yo decidí dar un paso al costado. Les manifesté a los dirigentes lo que yo pensaba y lo que creía que era mejor para Alianza y como en esas horas era muy difícil encontrar un entrenador, me pidieron si me podía quedar hasta el domingo. Creía que era lo mínimo que podía hacer por la institución, pero la decisión de dar un paso al costado ya estaba tomada.

¿Ya hizo un balance de su paso por nuestro país?

Primero mi agradecimiento a una institución tan importante como Alianza, de darme la posibilidad de trabajar. Llegamos con mucha ilusión en el 2017, con la idea de que Alianza sea campeón nuevamente, que sea un equipo competitivo y creo que eso se logró. En el 2018 se llegó a una definición y Cristal nos superó. La institución resolvió cambiar de entrenador, en este caso yo no continué (asumió Miguel Ángel Russo). Y bueno, en el 2019 fui a mitad de año y en ese semestre creo que también se logró ser competitivo, se llegó a la final y lamentablemente tampoco pudimos ganar (cayeron con Binacional). Hago el balance de esos tres años, sin contar el año 20, y me parece que fueron buenos, porque fuimos competitivos.

Y en el 20 lamentablemente no se dieron las cosas como uno quería, fueron solo dos meses porque empezamos el 5 de enero y el 5 de marzo tomé la decisión de dejar el club porque no me gustaba lo que yo veía. La verdad que desde que inició el año éramos noticia por cosas extradeportivas y no por cosas que ocurrían dentro de la cancha, como a mí me gusta. Entonces como estábamos en inicio de temporada, consideré que lo conveniente para Alianza era cambiar de entrenador. Ojalá que dé sus frutos y ojalá Salas pueda tener una gran temporada, y Alianza pueda lograr los objetivos que tiene por delante.

Se lo comento por las clasificaciones a un torneo internacional: ¿está bien que también que lo recuerden como un técnico que ayudó económicamente al club?

Creo que hubo mucha gente que colaboró. Lo primero siempre los futbolistas, que se adaptaron a una realidad económica que vivía Alianza. Muchos de ellos muy hinchas del club y que aceptaron esa condición porque el presupuesto de Alianza no era de los mejores del campeonato. Pero es una institución muy grande, con muchos futbolistas que la quieren mucho y que apostaron por volver al club.

Bueno, después otros chicos también extranjeros que logramos acercar a la institución y que entendieron el mensaje, el cual era apostar en lo deportivo. Que si bien lo económico es importante, Alianza estaba en una situación en la que todos podíamos sacarla adelante. Y creo que el señor Ratto (exadministrador) hizo una muy buena administración; la gente del Comité, con César Torres, y después lo más importante que hay siempre, futbolistas dedicados a intentar lograr los objetivos. Por suerte formamos un plantel con gente muy deseosa de hacer cosas importantes por la institución. Igual dentro de las finales, Cristal nos superó muy bien; en la final con Binacional hay muchos asteriscos que son los que definen esa final. De nada sirve comentar ahora. La realidad indica que nos tocó en tres años competir.

¿Siente que hubo mala suerte alrededor de la Copa Libertadores?

A mí me tocó dirigir solo la del 2018 y no hay duda que eran rivales grandes en América (le tocó grupo con Palmeiras, Boca Juniors y Junior) y la del año 2019 hubo la misma dificultad. A Alianza le tocó un grupo muy difícil. Creo que esta del año 2020 tocó un grupo donde Alianza puede competir. No hay duda de que no hubo un buen arranque, principalmente en la primera fecha, cuando estábamos nosotros, porque la idea era empezar ganando en casa y no pudimos (cayeron 1-0 con Nacional). Y tanto no pudimos y tanto no me gustó lo de esos dos meses, que decidí irme del club y que viniera un entrenador que pueda cambiar la situación. Creo que por suerte aún está a tiempo y quedan cuatro fechas de esa primera fase de Libertadores. También los objetivos del club en esta Libertadores es seguir competiendo a nivel internacional y las posibilidades están intactas.

Yo decía siempre o lo que yo le comentaba al club era que estar en los dos primeros (puestos) era muy bueno, que salir tercero en el grupo y seguir en Sudamericana era bueno y quedar eliminado era lo malo. Entonces, todavía está intacta esa posibilidad porque va a definir con Estudiantes de Mérida, si pensamos negativamente. Es un ida y vuelta ese tercer puesto. Si le logra ir bien en estos dos partidos que vienen en Venezuela y en casa, no hay duda de que va a recibir a Racing con seis puntos y luego va a definir con Nacional, en la última fecha, en Montevideo.

Y todavía hay camino por recorrer, creo que Alianza tiene un buen plantel y no hay duda de que Salas es un entrenador con mucha jerarquía, que tiene la posibilidad porque ya conoce al medio peruano, trabajó un año en Cristal.

¿Con qué sentimiento recuerdas aquella etapa en la Selección Peruana (2014): con cariño o bronca porque quizá no se pudo extender tu proceso?

No, todo lo vivido en la Federación Peruana de Fútbol (FPF) lo guardo con mucho cariño y con mucha alegría. La primera fase con Markarián siempre la tenemos mucho en el recuerdo porque a falta de cuatro fechas (para que terminen las Eliminatorias a Brasil 2014) jugábamos con Uruguay en Lima y en un partido donde de ganar Perú se ponía en puesto de clasificación o en puesto de repechaje, y llegamos a esa definición y no nos fue bien en ese partido.

Después de la Eliminatoria me tocó ser el entrenador con Burga como presidente. Fue de mucha experiencia para nosotros en ese cargo y para muchos futbolistas, y bueno algunos partidos que eran muy difíciles, como visitar a Inglaterra y Suiza. Ellos se estaban preparando para el Mundial y hacían el partido de despedida. Luego los otros partidos fueron muy lindos vivirlos y principalmente me queda en la mente que muchos chicos aprovecharon muy bien estar en la selección porque siguieron jugando, ahora son titulares y hasta les tocó ir al Mundial. Todo recuerdo con muchísima alegría y mucho respeto por los futbolistas de esa época.

Tuvo en aquella época a Jean Deza y también a Truco y Gallese, quienes debutaron bajo su mando en la selección: ¿con los dos últimos siente que aún no tienen techo en sus carreras?

Siempre que puedo estoy en contacto con ellos y no hay ninguna duda de que me alegra muchísimo que muchos han entendido el mensaje y aprovecharon la oportunidad. Gallese enseguida se fue al fútbol mexicano, tuvo una vuelta por Alianza, que fue muy lindo compartir con él, y ahora ya está en Estados Unidos. Trauco enseguida se fue a Brasil, a Francia y posiblemente cambie de equipo en estos días. Me alegra muchísimo.

Y a los que no entendieron el mensaje siempre da pena, futbolistas con muchas condiciones que no aprovechan las oportunidades que les da el fútbol, de crecer como personas, de crecer como futbolistas, de tener la felicidad de ayudar a los seres queridos. Pero esto ocurre en el fútbol en algunos casos.

Puntualmente es el tema de Jean Deza, que lo lleva a Europa y estuvo en Alianza (hoy en Binacional). Sé que no habla de cosas extrafutbolísticas, pero como ese ejemplo hay muchos…

Sin hablar de casos particulares yo siempre les digo a los futbolistas que llamen la atención por lo que hacen dentro de la cancha. El que llama más la atención por lo que hace afuera de la cancha, que por lo que hace adentro, normalmente se va quedando en el camino. El fútbol profesional hoy en día exige mucho y no hay que dar ventaja. Muchas veces se desaprovecha oportunidades y oportunidades muy lindas, de crecer en el fútbol, de crecer como personas. Es lo que todo profesional busca.

Yo me alegro muchísimo cuando un futbolista aprovecha sus oportunidades y también uno se castiga un poquito por no insistir y no convencer a chicos con grandes posibilidades de aprovechar las condiciones que tiene. La vida pasa y se ven ejemplos tristes, de gente que no aprovechó la posibilidad que tuvo de crecer profesionalmente.

Sé que no tiene nada que ver con el fútbol peruano pero uno que sí le dio muchas satisfacciones fue Federico Valverde, quien debutó con usted en Peñarol y hoy está en Real Madrid…

Tuvimos la suerte de encontrarnos con él en el año 2015. Él era de las formativas de Peñarol y ya integraba una selección sub 17 y sí lo acercamos al primer equipo. Comenzó a entrenar a los 16 años y a mitad del 2015, cuando cumplió los 17, lo hicimos debutar en Primera. Condiciones le sobraban pero yo tenía un poco de temor de hacerlo debutar con 16 años, por eso casi le pedía disculpas todos los fines de semana por no ponerlo y le decía cuando cumpliera 17 y, si seguía por ese camino, no había duda de que iba a jugar. Es un chico muy maduro para la edad y compartió vestuario con futbolistas muy grandes y eso le ayudó muchísimo cuando le tocó irse a Europa.

Sé que siempre hay constantes comparaciones con el tema de estilos, pero hasta hace poco en redes hubo un video donde el ‘Cholo’ Simeone señala que lo más importante es ganar: ¿qué le deja ello?

El fútbol se analiza por los resultados, hay grandísimos entrenadores que les va bien en un lugar y en otro lugar nos les va bien, y así ocurre con los futbolistas. Muchas veces uno juega en un equipo y le va bien y va a otro equipo y no le va tan bien. Es así el fútbol y lo tenemos clarísimo que a fin de cada temporada se pasa raya y se analiza el resultado.

Por eso uno piensa que lo que les tocó vivir a los tres planteles –en el 2017, 2018 y 2019- fue muy bueno, porque más allá de que solo un año fue título, llegamos al último día de competición, que es siempre lo que uno quiere, que en el día que te tocó perder no haya más competencia. Y bueno tuvimos la suerte de llegar a las finales.

¿Se ve con un tercer capítulo en el fútbol peruano y relacionado a Alianza Lima?

Yo he vivido muy contento en Perú y estoy muy agradecido, entonces siempre puede pasar que vuelva a trabajar en Perú. En ese sentido no hay ningún problema, estoy a la orden para lo que sea. Con respecto a Alianza, no me veo pronto, ni en este 2020 ni 2021, pero luego después que uno cure la herida, porque uno tenía mucha ilusión para esta temporada, no hay ningún problema, con mucho gusto volvería a Alianza. Bueno, preciso curar un poco la herida, me dolió mucho lo que me tocó vivir este año porque no era lo que uno tenía en mente, estábamos ilusionados con algo diferente.

¿Podríamos decir que Pablo Bengoechea también se ilusiona como entrenador de alguna selección?

Son trabajos diferentes pero la experiencia junto a Markarián a uno le da un cierto recorrido. Ya nos tocó vivir esa situación, hay que ver cómo se dan los proyectos, qué gente habla con uno, a qué se aspira. Estamos a la orden dentro del fútbol y estoy dispuesto a trabajar…

¿Durante estos meses ha llegado algún mensaje para Pablo Bengoechea?

Hubo algunas conversaciones pero todo lo estamos derivando para enero. Me parece muy difícil agarrar un equipo en este momento, porque no habrá tiempo para trabajar, en los países que volvió el fútbol se jugará cada cuatro o tres días. Entonces sería ir sin mucho conocimiento y sin mucho tiempo para trabajar, pero de cara a enero estamos viendo alguna posibilidad. Estamos viendo qué aparece.

Sé que no me dirá si sonó su teléfono por un llamado desde el fútbol peruano y tampoco si se comunicó Universitario en algún momento…

Esta vez no.

¿Ha tenido oportunidad de conversar con Gregorio Pérez?

Nos comunicamos permanentemente. Yo viajé a Rivera, mi ciudad natal y hablamos por teléfono. Con Gregorio nos une una gran amistad desde que nos conocimos en el año 87. O sea que está demás decirlo. Y ya que deslizaste (lo de la ‘U'), ya manifesté que en Perú estoy en la vereda de Alianza. No enfrentaría a Alianza en un clásico, ya lo tengo decidido, respetando por supuesto muchísimo toda la historia de Universitario.

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