"Trabajé seis años con Daniel Peredo y recalco que nunca lo pude ver como un amigo. Ahora entiendo que fue porque siempre lo vi como un maestro".
"Trabajé seis años con Daniel Peredo y recalco que nunca lo pude ver como un amigo. Ahora entiendo que fue porque siempre lo vi como un maestro".

Me pasó algo raro con Daniel Peredo. Por alguna razón nunca pude verlo como a un amigo. Quizás nos faltó tiempo. Trabajé con él en CMD desde el 2011 y siempre luché para que no se note que su presencia me intimidaba. Daniel sabía todo con respecto a su profesión. Todo. No exagero. Recuerdo cuando lo conocí en las oficinas de Central Deportiva. Llegó al tercer piso del canal con su clásico “Bueeeeeeeenas” a todo volumen y saludando por su nombre a cada uno de los que estábamos. Cuando llegó a mí, me sorprendió porque me dijo: “tú debes ser Lostaunau, ¿verdad que has jugado fútbol?” y yo en mi cabeza pensaba “cómo puede saber mi apellido” mientras intentaba no responderle ninguna pachotada. Finalmente le dije que sí, que hasta tuve algunos partidos en la Segunda, entonces él me empezó a preguntar por algunos jugadores de mi categoría que, así como yo, no llegaron a Primera. No entiendo cómo podía conocerlos. Eso es algo que sólo él podía hacer. Antes de irse a la oficina de Partido Aparte, cerró nuestra conversación diciendo “tu categoría, la 87, es la peor en la historia del fútbol peruano”. Como siempre, tenía razón. Si revisan los planteles casi no hay jugadores de ese año.

Rápidamente me di cuenta que Daniel Peredo y yo compartíamos el amor por jugar fútbol. Él no faltaba a ninguna pichanga del canal. Así sea una hora antes de su programa, jugaba 40 minutos y como las canchas quedaban al frente, luego cruzaba la pista y se alistaba para salir al aire. Era un zurdo con mucha técnica pero con poca movilidad. Lo que más me llamaba la atención era que no podía dejar de ser periodista ni en las pichangas. Relataba todo el partido mientras jugaba. Me acuerdo claramente la primera vez que jugamos juntos. Yo tenía muchos kilos menos y pichangueaba seguido. Por eso, me permito decir que destaqué aquella vez. Jugué de volante con él y cada vez que tenía la pelota se la entregaba limpia como para que Dani organice. Ganamos ese partido con algunos lujos y mucha tranquilidad, y cuando estábamos de regreso al canal me tiró “Oe Lostaunau tú tienes tus cositas de Marangoni, tus cositas nomás, ¿Sabes quién es?, yo hoy fui tu Bochini”. Luego fui feliz a mi casa a contarle a mi papá que Peredo me había dicho que jugaba como Marangoni, a lo que mi viejo respondió rápidamente “Yo pensé que Peredo sabía de fútbol”.

También recuerdo la primera transmisión de fútbol con Daniel Peredo. Fue en abril del 2012, un Universitario - León de Huánuco en el Monumental. 2-1 ganó la ‘U’ con goles de Flores y Calcaterra. Él relataba, Ramón comentaba y yo hacía cancha. La noche previa Daniel me llamó por teléfono a darme toda la confianza como cuando un técnico llama a un juvenil antes de que debute. Para mí fue un gesto inolvidable. Después del partido me volvió a llamar para darme su opinión de la transmisión. Trabajar con él eran clases diarias totalmente gratis. Los dos consejos que más le recuerdo fueron “No hables del trabajo del resto de la prensa, que el resto de la prensa hable de tu trabajo” y también, una vez le confesé que me sentía nervioso antes de entrar al aire y él me dijo “diviértete, disfruta el en vivo”, me quedó para siempre.

Trabajé seis años con Daniel Peredo y recalco que nunca lo pude ver como un amigo. Ahora entiendo que fue porque siempre lo vi como un maestro. Daniel te admiro y te extraño. Gracias por todo, un saludo al cielo.

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La sesión de fotos que Depor le realizó a Adrián Balboa. (Video: Depor)

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